viernes, 3 de mayo de 2013

Fragmento 2.0


De fragmentos va la cosa últimamente, así que os dejo otro de mi novela "El Juego de los Caídos", cuya trama principal es una historia de superación, una historia en la que choca quién deberías ser y en quién quieres convertirte, demostrando que en todos los casos existe una opción para hacer lo correcto por mucho que no sea siempre la senda más fácil. Como dato curioso, diré que la incluí en el Registro de la Propiedad Intelectual el día 12/12/12. Eso es nacer con buena estrella, ¿no? ¿Vosotros qué creéis? ;)


"Nunca sería normal, y me odiaba por eso. Tenía tantas ganas de encajar y de poder vivir una vida normal que me martirizaba a mí mismo por ser el culpable de que no pudiese hacerlo. Así pues, atormentado y sin salida, descubrí el ejército.
Tampoco hice amigos allí porque no se me daba bien mantener a la gente a mi lado, si bien encontré un estado de plenitud que no había sentido antes: cuando me lanzaba a la batalla, ese nerviosismo por la inevitable contienda al tener al enemigo frente a frente hacía que se avivase la peor parte de mí, aunque derramando sangre y matando sin compasión lograba saciarla y me dejaba respirar durante un breve periodo de tiempo.
Le ofrecí al demonio que tenía dentro mares de sangre como ofrenda por una tregua que nunca me daría. Nunca recordaré haber sido tan cruel ni haber disfrutado tanto con la muerte como cuando serví en las filas del capitán Vinze Debey, donde estuve solo pero conseguí mantener a raya a mi peor adversario: a mí mismo. Él decía que era un guerrero impresionante, una leyenda de los campos de batalla y todo un dios de la muerte, pero supuse que me miraría de otra manera si hubiese conocido que podría haber arrasado a sus hombres sin sentir el menor remordimiento. 
Y ese sentimiento comenzó a ir a más, cuando mi parte oscura, incapaz de ser apaciguada, empezó a exigir más y más destrucción y sacrificio hasta el punto de ahogarme con sus voces y martillear mi mente con sus deseos desbocados.
Tuve de nuevo miedo de mí mismo y de lo que podría llegar a hacer si alguien me dirigía una mala palabra o una mirada desafortunada, por lo que me encaminé a buscarla a ella, el único ser sobre el mundo capaz de traer calma a mi interior con su sola cercanía. Me percaté de que la necesitaba para ser la persona que quería ser, así que no dudé ni un solo segundo y la recluté en el ejército sin importarme la oposición que los demás pudiesen mostrar: en el fondo, lo hacía por ellos, porque no se levantasen con un tajo abriéndoles la garganta por la mañana. 
Por eso y porque, por mucho que quisiera negarlo, la necesitaba y la echaba en falta."

3 comentarios:

  1. Otro fragmento interesante, da gusto leerlos cuando los compartes por aquí.

    Besos :)

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    1. Me alegra mucho esta opinión tuya, eso me anima a colgar más. Muchas gracias por tus aportaciones ^^

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  2. Muy interesante ese fragmento, ahora tengo curiosidad..

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