lunes, 18 de marzo de 2013

Semillas de flores

Con el sol, un torbellino de recuerdos de humo asfixia mi memoria aunque parpadee para espantarlo con pestañas cubiertas del rímmel mojado por un millón de lágrimas secas. Es de día, pero la noche de tu recuerdo está grabada en mi piel, en una huella que apesta a deseo y palabras de ron, a resaca de felicidad y a jaqueca de un mañana que nunca va a llegar. Me levanto de la cama; cada músculo, cada suspiro, llevan tu nombre... el nombre de mi destrucción.
Una náusea recorre mi alma cuando antes no hacía más que flotar entre canciones del ayer. Antes, las flores florecían en el prado de mi futuro, impregnaban el aire con el aroma de la oportunidad; hoy, en un día de luz, lo que era verde es pasto del fuego de tu influencia.
Entre volutas de humo de promesas baratas que ciegan mi razón me convenciste para seguirte a tu laberinto de decadencia. Noches, luces de neón, botellas de tequila y cristales de sueños rotos. El rugido del motor de tu coche me conduce al infierno mientras el aire helado de la noche derrite mis esperanzas, mientras algo dentro de mí muere al tiempo que el caos resucita.
Me llevaste de la mano al callejón oscuro donde tu indiferencia me atracó. Olor a sangre, a cuero, a crueldad, a heridas y problemas. Y, antes, eran flores.
Me miro al espejo por última vez antes de comenzar por vez segunda. Tu sombra ha secado la tierra de los sueños, ha dejado surcos en mejillas fértiles, ha matado el sol que luce en el cielo de mi propio cielo. Sin embargo, con la promesa de replantar las flores de mi futuro, dejo atrás ese reflejo donde tu te reflejas para forjar de nuevo uno donde ya no estés.
Hoy, por fin, el viento huele a semillas de flores.

2 comentarios:

  1. Bien por la escritora, mal por los sentimientos.

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    1. A veces los malos sentimientos nos nutren de cosas buenas y nos hacen aprender con el tiempo. El truco es sacar algo bueno de todo ;)

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