viernes, 18 de marzo de 2011

Dentro de 54 años

Esto te lo voy a dedicar a ti, aunque no a ti exactamente, sino a ti dentro de cincuenta y cuatro años.
Quiero decirte que te perdono.
Aunque me exasperes, me saques de quicio, te quiera fuera de mi vida, me parezcas idiota y, en definitiva, no me caigas bien, creo que las circunstancias exigen que no te odie, sino que te tenga una "manía transitoria" que seguramente se pasará con tu madurez.
Cada vez que abres la boca, parece que repites todos los ecos que retumban entre las cabezas huecas de una muchedumbre que por creer ser diferente no es más que un rebaño de falsos inconformistas, de reivindicadores de nada, de niños de papá y de mamá que creen que los discriminan y son liberales cuando en verdad creen que su estilo de ver las cosas es el acertado y critican a los demás por ello. Como apunte, quiero que sepas que odio (detesto más bien con todas mis fuerzas), que la gente ya no sea Perico, o Fulanito... no, ya no se les conoce por el nombre, y tampoco por su apodo, sino que ahora tienes que ser pijo, cani, heavy, hippie... y miles de etiquetas más que cada día se renuevan y me sorprenden. Si manifiestas que quieres vivir tu vida en paz, que los demás te dan igual y te sientes aparte... ¿por qué clasificas a las personas?
No te lo tomes como algo personal, que también, pero muchas cosas que te dicen son por tu bien y no para fastidiarte.  No todos están en tu contra; no eres tan importante como para eso. Eres una ridícula mota de polvo que no alcanza la edad suficiente para considerarse pelusa. Acéptalo, escucha por una vez, cierra esa boca que solo sabe abrirse para lanzar un chorro de voz irritante y agresiva, y percátate de que a veces, en frases inapropiadas o en palabras hirientes, solo va escondida una gran verdad que deberías considerar después en tus adentros. No siempre cuando todos te dicen algo tú estás equivocado por ser el único que va en contra de la corriente... pero, pese a todo, no está mal pararse a pensar por qué todos piensan así y si tiene algún sentido. Créeme, en tu caso, en innumerables ocasiones lo tiene.
Sé que en el fondo eres una buena persona aunque encierres tu lado bueno por orgullo o vergüenza. No te escondas de ellos, yo he visto tu lado bueno alguna vez. No obstante, también he visto el malo: he sido testigo de cómo podías tener pequeños detalles de pura maldad gratuita, pisoteando emociones y siendo egoísta y repugnante. Hay veces en las que mis sentimientos hacia ti por eso han rozado el odio...
Concluyo: abandona el rebaño, las influencias, abre la mente sobre lo bueno y lo malo (hay cosas que no son mejores porque no sean de tu estilo impuesto socialmente), sé tolerante si exiges tolerancia, aprende a leer entre líneas, capta el amor en una riña, abre los ojos y observa quién te quiere de verdad y a quién le estás haciendo más daño. 
Ojalá dentro de cincuenta y cuatro años podamos leer esto a la vez y reírnos de todos estos espectros del pasado. Saludos, tú del futuro.

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