sábado, 5 de febrero de 2011

Quiero no querer...

Quiero huir de tu lado. Eres como mi enemigo, dulce pero traicionero, que me retiene en una jaula de fantasías y que me susurra palabras de amor entre los barrotes, haciendo promesas de una frustrada libertad. Vivo ahogada en tu mentira, sabiendo que en cualquier instante puedes deshacer la maraña de sueños que me has creado para atraparme en ella y despertar así en la realidad de tu fría ausencia.
Quiero deshacerme de tu influjo. No eres bueno para mí, sé que tu naturaleza es dañina y tus palabras fuera de guión semejan puñales que van perforando mi alma herida. Te alejas, te alejas... pero regresas y regresas, y no puedo negarte la vuelta.
Quiero decidir. Decidir despertar de tu perfecta pesadilla de inconstantes días de ensueño y tormento. Sin embargo, se está tan bien entre estos barrotes...
Quiero saber. Sé cómo acabará todo, pero quiero conocerlo. Tú lo sabes y callas, negándome la salida fácil a una senda sin dolor. Eres egoísta en todos tus aspectos, sobre todo en tu autocomplacencia...
Y, sin embargo, se está tan bien entre estos barrotes...

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