lunes, 14 de febrero de 2011

Mi pequeño colibrí


El pequeño colibrí está triste. Lo he visto volar, libre, batiendo sus alas al viento tan velozmente que apenas en un parpadeo puedo contemplarlas. Vive libre en un bosque corrupto, a veces contaminado, pero extrañamente necesario pues muy pocos bosques idílicos quedan en el mundo.
El pequeño colibrí siente, aunque lo sea, que no es libre. De su canto me llegan palabras tristes, añoranzas de tiempos pasados cuando el césped era verde y el aire olía a rosas. 
Oh, mi pequeño colibrí... me duele verte sufrir.
Quiero ofrecerte un mundo como esos bosques que echas en falta. Quiero ofrecerte un césped verde y un aire que huela a rosas. Mi pequeño... te ofrecería tantas cosas solo para que batieses tus raudas alas con un feliz trinar... 
Me duele verte sufrir, pero, sobre todo, me duele no poder hacerte feliz. Sé que soñarás siempre con tu fantasía, no obstante, aunque fuese solo por un segundo, me gustaría que tu fantasía fuese yo...
Vuela lejos, colibrí, encuentra tu libertad. Te mereces lo que anhelas. Vuela libre, colibrí. Solo te pido que en mitad de tus vuelos, solo un segundo y de vez en cuando, pienses en mí...

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