martes, 22 de febrero de 2011

Mi chico preferido


Él vivía sin pensar en nadie, solo en sí mismo.
Él era arrogante e independiente, un espíritu libre que caminaba guiado por sus apetencias.
Él vivía encerrado en su mundo interior sin pensar en el exterior, sin que nada le concerniese.
Él no recibió el verdadero afecto o amor de nadie, pero tampoco amó nunca.
Él solo probó el sabor amargo y nunca el dulce de la vida que le brindaban.
Él tenía una coraza, un escudo cual muralla en torno a su alma, incapaz de ser atravesada ni descubierta que lo protegía de todos.
Él no quería ser dañado, por ello no dejaba entrar a nadie en su vida.
Él tenía un destino que era no alcanzar sus sueños y anhelos.
Él tenía un corazón frío e insensible... quizá incluso cruel, forjado por las experiencias de su existencia.
Él sabía que en realidad no era así, el problema era que nadie se había detenido lo suficiente a conocerle y a descubrir su auténtica esencia.
Él sabía que estaría siempre solo: la soledad nunca le dañaba, pues a solas nadie podía herirlo.
Él lloraba a veces por sentirse vacío y miserable, abandonado y despreciado, pero las lágrimas siempre le hacían fuerte, nunca débil, siendo ya viejas conocidas.
Él quería amar... pero nunca le enseñaron cómo.
Él quería volar... pero cortaban sus alas cuando alzaba el vuelo.
Él tenía tanto que ofrecer escondido bajo una fachada que nadie podía entreverlo, nadie miraba más allá de su perfecto disfraz... nadie le conocía de verdad.
... él era yo...
... sin saberlo, soy yo.

Hayss niadew´nay avnnerh, nâ niadew.

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